. Perasha Vaierá
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Perasha Vaierá

Entonces, Abraham tuvo una disputa con Avimelej (Rey de los Filistinos), acerca del pozo de agua que los sirvientes de Avimelj habían confiscado.

Debemos preguntarnos ¿Por qué a la Torah le preocupa una disputa sobre un insignificante pozo de agua? Los pozos que los patriarcas fueron cavando en la tierra de Israel eran más que simples pozos de agua. El Dresal nos enseña que cuando un pozo de agua es cavado en la tierra, otro similar y correspondiente es abierto en el cielo para que las energías espirituales del agua fluyan sobre la tierra.

La esencia espiritual del agua contiene información que nos permite entender y percibir a Hashem. Hay un verso que lo explica así:” La tierra se llenará del conocimiento de Hashem, tal como las aguas cubren el mar” (Isaiah 11:9)

Se nos dice que el agua subterránea es, espiritualmente, más pura que la de lluvia ya que no entra en contacto con la atmósfera. Cuando el agua de lluvia pasa por la atmósfera, ésta absorbe la polución espiritual causada por la desconexión de los hombres. Por otra parte, el agua de pozo inyecta a la tierra con la fuerza de vida de Hashem.

A mayor cantidad de pozos que se van cavando, más de la Luz del Creador es revelada en la tierra, desde los mundos superiores. Esta es la razón del por qué la Torah, nunca dice nada porque sí, hace referencia especial a estos pozos, ya que la función de los patriarcas era la de difundir la energía de Hashem.

Por otro lado, la función de los filistinos era impedir que este conocimiento se difundiera por el mundo. ¿Qué ocurrió? Que cada pozo que cavaban los patriarcas era ocupado y cubierto por los filistinos.

 

La otra razón de la importancia de estos pozos es la necesidad de la Mikve (limpieza después del período menstrual). Una Mikve guarda y contiene agua igual que un pozo. Por lo tanto, dicen los sabios que la Mikve tiene la capacidad de conectar nuestra alma con el Creador. Rav Najman dice que la Mikve es tan efectiva en re-conectar el alma de una persona con Hashem (la puerta de todo lo bueno), que sumergirse regularmente en ella, tiene el poder de minimizar y eventualmente librar a una persona de todos sus problemas. Esto es así ya que cuando las personas van haciendo lo que hacen, crean gruesas capas espirituales negativas  a su alrededor. El poder del agua en sí libera a la persona de esa capa, es decir, que la persona atrae la capa (klipá) y la klipá atrae el problema.

 

Por lo tanto, el agua, al llevarse la capa se lleva lo que atrajo el problema y sanas.

 

Ahora, hay otro tipo de agua que nos afecta. Se nos explica que las energías espirituales contenidas en el agua y que vienen de los mundos superiores son la primera fuente, la base de la inteligencia humana. Esta agua nutre o influencia el proceso del pensamiento de todas las mentes humanas. Esta agua pura llega para influenciar las mentes o sea, para limpiarlas de la impureza de las otras aguas, las oscuras. Porque, debido al pecado de Adán, todas energías espirituales de conocimiento que fluyen hacia el intelecto humano, fueron espiritualmente contaminadas.

 

El resultado de esto es que la mente se nubla, tenemos falta de claridad, nos confundimos y nos falta certeza.. Nos cuesta sacar las conclusiones correctas y, por lo tanto, entender lo que la Fuente de las Fuentes  quiere de nosotros.

 

El Talmud dice que la Torah contiene las energías espirituales del agua, es decir, del verdadero conocimiento. Entonces, para corregir la impureza espiritual, causada por el pecado de Adán, Abraham e Isaac se preocuparon de cavar pozos para que se pudiese extraer verdadero conocimiento (no contaminado), o sea, descontaminar espiritualmente la tierra con verdadero conocimiento. Una muestra de esto son las dificultades que los patriarcas tuvieron que soportar con personajes como el Farón Avimelej y otros.

 

El acercarse a la Luz y actuar de acuerdo a lo que el Creador desea de nosotros, generalmente, genera controversia. El hecho que nosotros sepamos que la Luz existe, que es buena y que desea lo mejor, generará un ataque de la fuerza de la oscuridad representada por Avimelej. Sin embargo, la ganancia está en la lucha, ya que la Luz siempre será revelada, ya que esa es su esencia. La esencia de la Luz desplaza lo que no es Luz.

 

Por lo tanto, en nuestro caso, cuando el problema o la duda se presenta (ya sabemos de donde viene), la acción será cavar otro pozo, tal vez, más grande, del que mane más agua.

 

En ocasiones, el deseo de purificarnos nos acercará a personas luminosas. Este acercarnos tendrá como resultado que aparezcan todo tipo de dudas y dificultades porque esa es precisamente la experiencia que esa persona tenía que pasar para que salieran a la superficie todas aquellas cosas que la persona necesitaba corregir. Para corregir algo, debemos saber que lo tenemos aunque nos duela como agua hirviendo. Sé que esto es lo que debo corregir, me carga que así sea, siento que no puedo volver atrás, por lo tanto, con esta agua hirviendo, voy a ir purificándome, poco a poco.

 

Tal como no podemos recibir todo el conocimiento de una sola vez, tampoco lo podemos corregir todo de una sola vez. Por ejemplo: Una de las cosas que ocurre cuando las personas entienden que a través de la tzedaka están limpiando sus desconexiones con la materia (consumismo, ansiedad material, etc), aparecerá un deseo de partir al mall y comprárselo todo, para luego, darse cuenta de la inutilidad de lo que hizo y decidir corregirlo. En ese proceso y sólo cuando la persona entiende y asume lo ocurrido como corrección, es que podrá asumir su tzedaka como simplemente lo que hay que hacer porque D’-s lo dice. Y esa oposición que enfrentamos es como agua hirviendo. Aunque queremos y sabemos que vamos a salir, aparece ese desafío que cubre el pozo de la sabiduría.

 

Paradojicamente, cuando el agua hierve es que debemos empezar a nadar. Si el agua hierve es porque el Creador prendió el hervidor para purificarnos de las impurezas pasadas y permitirnos un nuevo yo. Esa es el agua sabia con real conocimiento de la Luz.

 

Una muestra de que estamos cambiando es el hecho de que frente a una meta luminosa en la vida, aparecerán deseos incontrolados de hacer lo contrario. Y ese es precisamente el agua hirviendo para mostrarnos con mucha fuerza cual es exactamente el lugar donde tenemos corrección. El tema es hacer el trabajo de D’-s, para (conocer) acercarnos a D’-s.