| Tu Be Av 2009 |
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El Sol y la Luna se encuentran en este momento en los cielos, preparándose para un encuentro de amor. Un encuentro donde ambos dan de sí. El Sol da su calor y su benevolencia y la Luna lo recibe y nos hace participar de muchos procesos que tienen que ver con su influencia. Sin embargo, el Sol es el Sol (y no osaría ni siquiera ser otra cosa) y la Luna es la Luna y adora ser la Luna y comportarse como tal.La Kabbalah nos enseña que el Sol y la Luna corresponden a hombre y mujer y es por ello que, para aprovechar y conectar con la unidad que se produce esta noche, debemos tener claridad de lo que “hombre y mujer significan” y cuál es la importancia de que se unan. Todos sabemos que hubo un primer hombre y una primera mujer. La pregunta responsable sería ¿Por qué 2 sexos opuestos? ¿Por qué 2 personas diferentes? Y la respuesta que se nos da es que para que haya manifestación de D’-s, o sea para que D’-s sea revelado, se necesita de hombre y mujer. La Kabbalah nos enseña que las almas allá arriba en estado puro “no tienen sexo” y de ahí podemos extraer que el hecho de encarnar en un “cuerpo físico”, nos da una misión, una función relacionada con el género y es por ello que es fundamental eliminar la confusión para que se pueda producir la real unión. Un argumento común de la negatividad y de sus trabajadores, es la de hacer “pensar” a las personas que en su búsqueda de libertad, les está permitido hacer cualquier cosa. Y de acuerdo con el libre albedrío,” eso es verdad”.Sin embargo, luego que la persona se da cuenta que la mayor libertad viene del amor y de la responsabilidad por el otro, decide modificar el rumbo. El Zohar, en la porción de la Torah de Vaetydian, nos dice que “es mandamiento amar”. Amar se refiere amar a otro, quien es la otra representación de D’-s. Debes amar al otro porque eso te dará Luz y fuerza en la vida. Para aquel o aquella que han decidido casarse con su trabajo, solamente deben saber que, ser responsables sólo en el trabajo es como amar sólo a su ombligo. Por lo tanto, para saber quién somos, debemos “definir quién somos, y así, desde mi unidad conmigo, lanzarme a compartir con el otro o la otra. La Mujer es: · quien recibe la semilla y hace todo florecer · la casa y es la paz y la belleza de la casa · la que entiende el amor de D’-s y lo trasmite. · la madre que manifiesta los hijos que D’-s quiere que nazcan · el abrigo de su hogar · la relacionadora pública de su familia · la leona que ataca cuando ve en peligro a su león o a sus cachorros. · la ternura · la que observa y contiene su mundo · es la que hace exitoso a su marido
El Hombre es: · el dador · el fuerte · quien escucha y quien consiente · quien posterga sus deseos y necesidades por el bien de los suyos · quien perdona · no busca honor · no busca aprovecharse de otros · quien apoya · quien ayuda y empaliza · quien acepta la crítica de los suyos sin humillarse ni sentirse ofendido · quien no critica y no abusa
El problema radica entonces en que, la misión de la mujer es clara y mientras que el hombre debe educarse (espiritualmente) para estar tan preparado como la mujer. El que la mujer esté preparada significa que ella sabe internamente que su misión primera es ayudar al hombre a que encuentre su esencia para que él se pueda elevar, es decir, entienda del amor, que entienda de las prioridades y de manera muy práctica que sepa que su éxito en la vida depende de su mujer. Y no estamos hablando de los diplomas y pergaminos que él pueda exhibir pues eso no es éxito en la vida. ¡Eso es sólo trabajo! El éxito para el hombre es tener su mujer, tener sus hijos y fundamentalmente tener paz en su hogar que se logra concediendo, dando, entregando. De hecho la persona más importante en el lugar donde él recibe la paz (su casa) es su señora. En escala de importancia, la esposa debe ser siempre la primera en la escala de prioridades. De hecho la casa es de ella aunque el hombre la haya puesto a su nombre. Para que el hombre sea exitoso y sea “dador” necesita ser contenido y ayudado por aquella que es la paz de la casa: “la mujer”. Está escrito que una mujer construye con su sabiduría y destruye o puede destruir con su imprudencia y necedad. Cuando el hombre sabe que su esencia es compartir, dar, amar, su misión en la vida queda definida, más allá de aquello que intente venderle una escuela de negocios. Cuando la mujer sabe que gracias al dar de su hombre ella debe hacer florecer a su pareja y a los suyos, se podrá construir una relación desde la sabiduría de D’-s, de acuerdo a lo que las almas (hombre y mujer) quieren y a lo que D’-s quiere. El Zohar dice: “Es un mandamiento amar” y luego dice que también “Es un mandamiento amar a D’-s” y he aquí un secreto para que las relaciones continúen para siempre en el amor. Cuando el hombre sabe que su mujer ha sido enviada por D’-s para que lo ayudara y cuando ella sabe que la maravillosa misión de ayudar a su hombre se la dio D’-s, ambos podrán recurrir al Jefe de todas nuestras misiones, al Santo de los Santos, al Jefe de los Jefes, para que nos dé la sabiduría de asumir de la importancia de unirnos, la importancia de amar, la importancia de vivir en pareja sabiamente. · Que Hashem los bendiga a todos con relaciones sabias · Que Hashem los bendiga todos con parejas · Que Hashem los bendiga a todos con matrimonios · Que Hashem los bendiga a todos con hijos
Finalmente, que D’-s los bendiga todos. Amén
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Queridos Amigos:
